Un publicitario creativo que pasaba paró y vio unas pocas monedas en el sombrero. Sin pedir permiso dio la vuelta al cartel, tomó la tiza y escribió otro mensaje. Volvió a colocar el pedazo de madera a los pies del ciego y se fue.
Al caer la tarde el publicitario volvió a pasar en frente del ciego que pedía limosna. Su sombrero ahora estaba lleno de billetes y monedas.
El ciego reconoció las pisadas del hombre, y le preguntó si había sido él quien reescribiera el cartel, sobretodo queriendo saber lo que había escrito.
El publicista respondió: “Nada que no esté de acuerdo con su anuncio, solo que con otras palabras”.Y sonriendo, continuó su camino.
El ciego nunca supo lo que estaba escrito, pero su cartel decía: “HOY ES PRIMAVERA EN PARÍS, Y YO NO PUEDO VERLA”.
* publicado por el Club de Emprendedores de la Universidad de Navarra en su página de Facebook.
Gracias a J.Cuervo (imprescindible su "lasblogenpunto") podemos ilustrar la historia: